T E T É
Desde la mañanita
hasta el anochecer
ni un momento se quita
del balcón la niña Esther.
Aún no tiene catorce,
brilla de juventud,
pero la chiquita
quiere un príncipe azul.
¿Qué pasa?... ¡Muchacha!
¿Qué quieres que no tengas junto a ti?
Métete, Teté, que te metas, Teté;
métete, Teté, que te metas, Teté;
métete, Teté, no lo repetiré,
¡eh!... ¡Métete Teté!
Lágrimas o consejos
no la pueden convencer,
sigue en los balcones
y a lo lejos mira Esther.
Solo pasan negritos
y uno que otro gandul,
pero nuestra niña
quiere un príncipe azul
¡Escucha!...¡Pequeña!
¿Qué harán tus muñequitas ya sin tin?
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