EL TELEFONO
Metida en su casita, con su gorra y delantal,
estaba doña Zorra ocupada en remendar;
pero su teléfono no deja de llamar
y corre al audífono para preguntar:
Bueno... Bueno... Bueno,
¿con quién quiere usted hablar?
No, aquí no es estanquillo
ni conozco a ese Pepillo
al que quiere usted llamar.
Bueno... Bueno... Bueno,
ya me empezó yo a cansar.
Señor, está usted equivocado, aquí vive doña Zorra
y sus zorritos nada más.
Bueno... Bueno... Bueno,
¿Qué me quiere usted decir?
¡Ay! ¿qué tal, doña Patita?
¡Qué milagro, comadrita,
que se deja usted oír!
Bueno... Bueno... Bueno
la esperamos por aquí
y así ve´ra que mi Zorrito,
el chimulo y raboncito
ya también sabe escribir.
Bueno... Bueno... Bueno,
le digo que aquí no es.
A ver si se va usted fijando,
y cuando esté marcando
no lo haga con los pies.
Bueno... Bueno... Bueno,
ya no sea usted tan molón,
aquí no es la comisaría,
ni me importa si su tía
se ha caído del camión.
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