PAPÁ ELEFANTE
Tempranito a comer
llegó papá Elefante,
aflojó su cinturón,
se soltó los dos tirantes
y papá Elefante,
contento y barrigón,
se sirvió su sopa
con el cucharón.
Junto a el un elefantito
estaba sentadito
sin comer... sólo jugueteaba
golpeando la cuchara.
-A ver, hijito, si tomas tu sopa,
y cuando comas no suenes la boca.
- Pero papaíto, es que no me gustan
sopas de lentejas ni frijol;
quiero un pedacito que sea muy grandote
de aquel pastelote de limón.
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